Perros en la nieve: guía de cuidados

Sieger

A medida que las temperaturas bajan y los copos de nieve cubren el suelo de los destinos que más nos gustan visitar en el invierno, muchos de nosotros preparamos las valijas y partimos para disfrutar de unas lindas vacaciones. Sin embargo, es crucial recordar que el frío y las condiciones propias de la nieve pueden presentar desafíos únicos, en especial cuando emprendemos un viaje pet friendly.

La nieve puede ser un entorno emocionante para los perros, pero también puede plantear riesgos potenciales si no se toman las precauciones adecuadas. Por eso, en esta nota, descubriremos los cuidados esenciales que debemos tener en cuenta al llevar a nuestros perros a la nieve. Desde la elección adecuada de equipo y ropa hasta la importancia de vigilar su bienestar y mantenerlos hidratados.

Exploremos juntos cómo garantizar una experiencia segura y divertida para nuestros leales compañeros en la nieve, así como también algunos de los riesgos que hay que tener en cuenta.

Perros en la nieve: ¿por qué hay que cuidarlos?

Es crucial cuidar a nuestros perros cuando los llevamos a la nieve debido a los diversos desafíos y riesgos que este entorno presenta para ellos.

Por un lado, tenemos las temperaturas frías. La nieve y el ambiente invernal trae consigo temperaturas extremadamente bajas, lo que puede provocar hipotermia en los perros. Al igual que los humanos, los perros son susceptibles al frío y pueden sufrir congelación y daño en sus patas, orejas y nariz.

Otro gran riesgo es la acumulación de hielo y nieve en sus patas. Cuando caminan sobre la nieve, los perros pueden acumular hielo y nieve en sus patas. Esto puede causar molestias e incluso lesiones, como cortes o abrasiones. Además, la sal y los productos químicos utilizados para derretir el hielo en las calles pueden irritar y dañar las almohadillas de sus patas.

No hay que olvidar también el peligro de avalanchas y los terrenos inestables. Si vas a zonas montañosas o empinadas cubiertas de nieve, existe el riesgo de avalanchas. Además, la nieve puede ocultar terrenos inestables, como grietas o agujeros, donde los perros podrían caer y lesionarse.

Por último, aunque parezca contradictorio hay que tener cuidado de la exposición al sol. Por un lado, porque los perros también pueden sufrir quemaduras solares en la nieve. La radiación ultravioleta se refleja en la superficie blanca y puede afectar la piel y los ojos de los perros. Y por el otro, la hidratación y la deshidratación. En climas fríos, es fácil olvidar la importancia de la hidratación. Sin embargo, la nieve no siempre es una fuente de agua segura para los perros. Además, el ejercicio y la actividad física en la nieve pueden llevar a una mayor pérdida de líquidos a través de la respiración y la sudoración. Es fundamental asegurarse de que nuestros perros tengan acceso a agua limpia y fresca durante sus aventuras en la nieve.

Enfermedades comunes de los perros en la nieve

La exposición a la nieve y al frío extremo puede aumentar el riesgo de que los perros desarrollen ciertas enfermedades, como las siguientes:

  • Hipotermia: la hipotermia es una afección en la cual la temperatura corporal del perro desciende por debajo de lo normal. Los perros pueden sufrir hipotermia cuando se exponen a temperaturas frías durante largos períodos sin la protección adecuada. Entre los síntomas, se incluyen temblores, letargo, piel fría al tacto y dificultad para moverse.
  • Congelación: la exposición prolongada al frío extremo puede provocar congelación en las extremidades y las orejas de los perros. Entre los signos de congelación, se incluyen piel pálida o azulada, hinchazón, ampollas y ulceración de los tejidos. Es importante proteger las patas, las orejas y otras áreas expuestas de los perros con ropa adecuada y limitar su tiempo de exposición al frío.
  • Infecciones respiratorias: la inhalación del aire frío y húmedo puede aumentar el riesgo de que los perros desarrollen infecciones respiratorias, como bronquitis o neumonía. Los perros que pasan mucho tiempo al aire libre en la nieve pueden inhalar humedad y partículas frías que irritan y dañan los pulmones. Entre los síntomas, se pueden incluir tos, dificultad para respirar, letargo y secreción nasal.
  • Dermatitis por hielo: la dermatitis por hielo es una irritación de la piel causada por la exposición prolongada a superficies frías y húmedas, como la nieve. Los perros pueden desarrollar enrojecimiento, inflamación y dolor en las áreas expuestas a la nieve y el hielo. Además, los productos químicos utilizados para derretir el hielo en las calles pueden irritar y dañar la piel de los perros.

¿Cómo proteger a los perros en la nieve?

Para proteger a los perros cuando los llevamos a la nieve, lo fundamental es lo siguiente:

Usar ropa adecuada

Dependiendo de la raza y la tolerancia al frío de tu perro, podés considerar vestirlo con ropa diseñada para protegerlo de las bajas temperaturas, como abrigos, suéteres o botas para perros. Estos elementos ayudarán a mantener su cuerpo caliente y proteger sus patas del frío.

Limitar el tiempo de exposición

Evitá que tu perro pase largos períodos de tiempo en la nieve o en el frío extremo. Aunque les encanta jugar en la nieve, el tiempo prolongado de exposición puede conducir a hipotermia y otros problemas de salud. Hacé pausas regulares y regresá al interior para que tu perro pueda calentarse.

Evitar superficies heladas o químicos que derriten el hielo

La nieve y el hielo pueden ser resbaladizos y peligrosos para los perros. Intentá evitar caminar sobre superficies con hielo compacto y evita áreas tratadas con productos químicos que derriten el hielo, ya que pueden irritar las patas de tu perro. Optá por caminar en zonas seguras y limpias.

Protección de las patas

Antes de salir a la nieve, podéss aplicar una capa delgada de vaselina o bálsamo para las patas de tu perro. Esto ayudará a prevenir la acumulación y formación de hielo y protegerá sus almohadillas del frío y la irritación. Otra buena idea son las botas para perros, que proporcionan una mayor protección y evitan que se acumule nieve o hielo entre sus dedos.

Hidratación adecuada

El ejercicio y la actividad en la nieve pueden llevar a una mayor pérdida de líquidos. Llevá agua fresca y ofrecésela regularmente a tu perro durante las salidas en la nieve.

Observar los signos de frío o malestar

Prestá atención a los signos de que tu perro está sintiendo frío o malestar, como temblores, letargo, dificultad para moverse o quejidos. Si observás estos síntomas, es hora de regresar al interior y proporcionar un lugar cálido para que tu perro se recupere.